Bienvenidos a Fundo El Volcán, un paraíso natural ubicado en la majestuosa Comuna de San José de Maipo, a solo 61 km de Santiago. Con más de 37,000 hectáreas de paisajes cordilleranos, este predio privado combina la belleza agreste de la alta montaña con un rico patrimonio histórico y cultural, ofreciendo una experiencia única para sus visitantes.
Nuestra misión es promover un desarrollo turístico sustentable que valore y preserve los ecosistemas andinos, su biodiversidad y su legado natural. Desde las termas de Baños Colina hasta los imponentes valles y glaciares, Fundo El Volcán te invita a descubrir atractivos únicos, practicar actividades como trekking, cabalgatas, escalada y montañismo, conectando con la cultura local de arrieros y antiguos pobladores.
Únete a nosotros en esta aventura, donde la conservación, el deporte y el turismo responsable se unen para crear experiencias inolvidables en el corazón de la Cordillera de los Andes.
El patrimonio natural y cultural de Fundo El Volcán es un legado vivo, que invitamos a conocer y proteger. A través del deporte, el turismo responsable, la regulación y el apoyo a sus comunidades locales, podemos asegurar que futuras generaciones sigan disfrutando de esta riqueza única.
//Llamado a la Acción
El Valle de la Engorda, con su imponente belleza escénica y su invaluable patrimonio natural, se ha consolidado como uno de los destinos predilectos para excursionistas y amantes de la naturaleza. Sin embargo, esta creciente popularidad ha traído consigo una presión insostenible que amenaza la esencia misma del lugar que todos buscamos disfrutar. La falta de un marco regulatorio adecuado ha llevado a una situación crítica que exige una intervención inmediata y decidida. La regulación no es una opción, sino una necesidad imperante para garantizar la preservación de este tesoro natural para todos y las generaciones futuras.
El ecosistema del Valle de la Engorda es frágil y altamente susceptible al impacto humano. La afluencia masiva y no controlada de visitantes provoca:
El pisoteo constante fuera de los caminos demarcados destruye la vegetación endémica y acelera la erosión del suelo, alterando irreversiblemente el paisaje.
La presencia humana ininterrumpida y a veces intrusiva perturba los ciclos naturales de la fauna local, afectando su alimentación, reproducción y desplazamiento.
La recolección ilegal de flora, el ruido y la contaminación alteran el equilibrio de especies nativas, muchas de ellas posiblemente únicas de la zona.
La ausencia de infraestructura adecuada de gestión de basura y la irresponsabilidad de algunos visitantes han convertido áreas del valle en vertederos improvisados.
– La basura dispersa (envases plásticos, colillas, material de camping, trineos destruidos) no solo afea el paisaje, sino que representa un grave peligro para la fauna, que puede ingerirla o quedar atrapada en ella.
– La contaminación de fuentes de agua con residuos y productos no biodegradables pone en riesgo la salud pública y la integridad del ecosistema acuático.
La capacidad de carga de un espacio natural no es infinita. La saturación de visitantes genera:
Pierde el sentido de tranquilidad y conexión con la naturaleza que motiva la visita.
Atascos en los caminos, estacionamientos y senderos, dificultad para encontrar espacio para descansar y ruido excesivo degradan la calidad de la visita para todos.
Muchos excursionistas se adentran sin el equipo, la preparación física o el conocimiento necesario del terreno, lo que deriva en accidentes, rescates de emergencia y una carga excesiva para los equipos y brigadas de rescate.
La regulación permitiría implementar sistemas de registro, brindar información sobre condiciones climáticas y de los senderos, y controlar el acceso en días de alto riesgo, previniendo tragedias.
La regulación del Valle de la Engorda no busca prohibir el acceso, sino ordenarlo, hacerlo seguro y garantizar su perpetuidad. Implementar medidas como un sistema de reservas con cupos máximos diarios, la cobranza de un acceso simbólico para invertir en mantenimiento y vigilancia, la instalación de señalética educativa y la promoción de un turismo de bajo impacto, son pasos esenciales.
Proteger el Valle de la Engorda es una responsabilidad compartida entre las comunidades locales, los propietarios y cada uno de los visitantes. Actuemos hoy con visión de futuro para evitar que el legado natural que tanto valoramos se convierta en una víctima de su propio éxito. La regulación es el único camino hacia la conservación, esperamos su participación, muchas gracias.